investigaciones paranormales FILMADAS EN VIDEO en lugares encantados de España

leyendas

El bosque de los suicidios

El bosque de los suicidios
(Este post contiene imágenes que pueden herir sensibilidades)

japon_fuji
Mmm… el monte Fuji, todo un icono de Japón, con su cumbre nevada y, en primavera, con ese estallido de color de los miles de almendros en flor que pintan la estampa de tonos blancos y rosados convirtiéndolo en una ilustración de cuento de hadas. A un tiro de piedra de Tokio, aprovecharemos la visita para dar un pequeño paseo por sus laderas.

Ya hemos llegado. Es increíble que exista un lugar tan agreste y tan cercano a una de las ciudades más pobladas del planeta, la verdad es que toda la vasta extensión que rodea al monte Fuji está de lo más cuidada y protegida, las pocas edificaciones que se pueden encontrar respetan el entorno y pasan bastante desapercibidas. Ha sido un día duro, hemos subido hasta la cumbre del monte para disfrutar un buen rato de las vistas. Aquello es tan bonito que se nos ha ido el santo al cielo y comienza a atardecer en pleno descenso.

jyukai

Como somos más chulos que un ocho, para atajar decidimos tomar un sendero que partía del camino principal y como no, nos hemos perdido. Como única referencia tenemos el monte a nuestras espaldas y a lo lejos, la enorme mancha gris que es Tokio. A medida que descendemos la perspectiva hace que la ciudad vaya desapareciendo y ante nosotros solo tenemos una oscura y gigantesca zona que parece un bosque denso y tupido.

Echando un vistazo hacia los lados, vemos que el bosque parece no tener fin y decidimos que probablemente nos cueste menos atravesarlo que rodearlo, por necesidad la carretera tiene que estar al otro lado del bosque y si llegamos a ella podremos seguirla hasta encontrar el parking donde dejamos aparcado nuestro Prius de alquiler. Por suerte, todavía queda un buen rato de luz y estaremos al otro lado antes de que anochezca.

Encontramos un sendero que se introduce en el bosque y para allá que vamos…

aokigahara-jukai

A los pocos pasos encontramos un curioso cartel, el que más entiende de japonés del grupo va descifrando lentamente lo que pone en él:

“Tu vida es valiosa y te ha sido otorgada por tus padres. Por favor, piensa en ellos, en tus hermanos e hijos. Por favor, busca ayuda y no atravieses este lugar solo”.

bosque_suicidas_japon

Vaya, no acabamos de entender muy bien el mensaje y bromeamos sobre lo mucho que les gusta aconsejar a estos japoneses.

Mientras caminamos, observamos que ciertas partes del bosque están cerradas con cinta policial e incluso en algunos lugares hay carteles que prohíben el paso. Suponemos que es para la conservación del bosque, para que la gente no salga de los pequeños senderos y moleste a la fauna o ensucie más de la cuenta el paraje. Continuamos nuestro camino…

Pese a las indicaciones, parece ser que la gente no es muy cuidadosa por aquí. A medida que nos vamos adentrando en el bosque nos vamos encontrando montones de desperdicios en los bordes del camino o entre los matorrales; zapatillas y todo tipo de prendas se encuentran tirados por doquier, papeles, objetos personales y, sobre todo, muchos envoltorios de medicamentos… esto es un poco raro…

aokigahara1

 

bosque-suicida5

Y llevamos más de media hora caminando y los ánimos comienzan a decaer, cierto nerviosismo se instala en el grupo que involuntariamente acelera el paso por momentos. Las bromas han cesado y todos caminamos en silencio observando el extraño escenario que nos rodea. El que encabeza el grupo se para de golpe y se queda observando algo a su derecha, en un pequeño claro, el resto nos acercamos con curiosidad para ver qué es lo que ha detenido sus pasos… ¡La virgen! ¡Ante nosotros están los restos de una persona!

bosque-suicida3

bosque_suicidios_japon

Estupefactos ante el macabro hallazgo todos tenemos la misma reacción, salir de allí cagando leches y emprendemos de nuevo el camino como alma que lleva el diablo. Mientras corremos observamos que el primer esqueleto no es el único, de reojo vamos viendo despojos de otros cuerpos humanos.

Ya hemos perdido la cuenta del rato que llevamos corriendo por este tétrico lugar, alguno del grupo comienza a decir que estamos corriendo en círculos y que cree que por algún lugar hemos pasado ya en varias ocasiones. Otros dicen que no, que vamos por el lugar correcto y que no tardaremos mucho en salir de este infierno.

Mientras continúa la discusión aparece ante nosotros, entre los arbustos, algo que parece una tienda de campaña o una especie de chabola montada con plásticos y cartones. Nos acercamos para ver que es, quizás en el sumun de lo macabro a alguien se le ha ocurrido pasar unos días de acampada en este lugar tan terrorífico. Cuando meto la cabeza en el interior lo que me encuentro es todavía peor que los huesos esparcidos que nos habíamos topado hasta el momento… un cuerpo medio momificado descansa en el interior entre ropas sucias y pestilentes. Tras una vomitona antológica salgo de nuevo a la carrera y el resto del grupo hace lo mismo, incluso algunos no tienen reparos en adelantarme a los pocos segundos.

lugares_macabros

La dieta a base de soja y shake de los últimos días no ayudan mucho y comienzo a sentir punzadas de dolor en los costados. Ya hace un rato que me he desprendido de las piedras volcánicas que cogí en la cima del Fuji para llevarme de recuerdo, pero aún así la mochila me pesa una tonelada. Estoy pensando en detenerme un rato a descansar cuando noto que el bosque comienza a clarear, quizás estemos ya en los lindes y decido hacer un último esfuerzo. El grupo corre desperdigado, unos delante, otros más atrás.

A lo lejos parece que veo a alguien, ¡si! allá hay gente, por fin vamos a salir de este puñetero lugar. Pero al acercarme noto algo extraño, esta gente está inmóvil, ¡coño! ¡!están colgando de sogas¡¡

suicidios_japon

 

oakigahara_japon

 

el_bosque_de_los_suicidios

 

bosque_suicidios

Ni mochila ni ostias, me desprendo de todo y corro todo lo que me permiten mis piernas y mis pulmones hasta que, por fin, consigo salir del bosque. Pálidos como lápidas, algunos compañeros esperan fuera del bosque, temblando y en silencio esperamos hasta que se reúna todo el grupo y, arrastrando los pies, emprendemos el camino por el arcén de la carretera en busca de nuestro vehículo. Esta noche vamos a necesitar unas cuantas botellas de licor para recuperarnos de nuestro peculiar paseo.

**
Bueno amigos, este ha sido un peculiar paseo novelado, para quitarle un poco de hierro al asunto, por el famoso bosque de Aokigahara, también conocido como Jyukai (Mar de Árboles), que ciertamente se encuentra en las faldas del monte Fuji.

Este bosque, de más de 3.000 hectáreas de extensión, es el lugar elegido por decenas de personas cada año para poner punto final a sus vidas. En el 2002 se alcanzó el record de 78 suicidios en el interior del bosque.

En el Japón feudal del siglo XIX, cuando las hambrunas y las epidemias azotaban a la población las familias más pobres abandonaban a su suerte a los niños y a los ancianos que no podían alimentar. Durante el siglo pasado el escritor Seich Matsumoto, publico una novela donde narraba el suicidio de uno de sus personajes en Aokigahara y 1993 otro escritor lanzo una guía para suicidarse donde recomendaba este bosque como un lugar idóneo para quitarse la vida.

En la década de los 70 las autoridades se vieron obligadas hacer batidas para encontrar los cadáveres de los suicidas. Anualmente 300 operarios se adentran en el bosque para localizar los cadáveres que no han sido encontrados por los visitantes y guardias forestales. Incluso la policía patrulla los alrededores en busca de posibles suicidas.

La cercanía a la gran ciudad de Tokio también es una de las causas por las que muchos suicidas acudan hasta este lugar, quizás en busca de un lugar tranquilo donde llevar a cabo su último deseo. Otro motivo importante por el que los suicidas se quitan aquí la vida es el económico, y no es broma. En Japón, los familiares de los suicidas tienen que correr con los gastos económicos que pueda provocar el suicida, sean del tipo que sean, por ejemplo si alguien decide arrojarse a las vías del tren, la familia tendrá que acarrear con el coste de los retrasos en el trayecto a todos los pasajeros del mismo e indemnizar a la compañía ferroviaria por todos los inconvenientes que pueda causar.

En el bosque suicidarse es gratis y no conlleva ningún gasto.

Otra explicación de la que se habla en algún foro es que el que el bosque es una especie de centro telúrico o magnético que atrae allí a los suicidas como la miel a las abejas. Aunque algunos estudios han demostrado que esto es falso y no existe alteración alguna del magnetismo en el lugar.

Personalmente, Japón nunca deja de sorprenderme, hasta para suicidarse son organizados y metódicos. Mi único consejo para aquellos que visitéis alguna vez el monte Fuji es: no cojáis ningún atajo.

Anuncios

Trabajadores encuentran la tumba de 7 “VAMPIROS”

Hallazgo fue hecho mientras se construía una carretera al sur del país de Europa del Este, donde el cráneo de los esqueletos estaba entre las piernas, lo que indica el ritual folclórico practicado en esas zonas, para evitar que los muertos se levantaran de sus sepulturas.

trabajador tumba

No era Transilvania, en Rumania, sino que fue en Polonia, donde se halló la tumba de 7 esqueletos, cuyos cráneos se encontraban entre las piernas, por lo que los arqueólogos señalaron que se trata de una antigua tumba de vampiros, debido a que mostraban los indicios de la ejecución ritual que se realizaba en la zona, para evitar que los muertos se levantaran de sus tumbas para beber sangre humana.
La evidencia del folclore de europa del este, fue descubierta mientras un grupo de obreros trabajaba en la construcción de una carretera en la ciudad de Gliwice, en el sur de Polonia.

TUMBA DE LOS NO MUERTOS
Los arqueólogos e historiadores que llegaron al lugar para analizar el contenido del sitio funerario se dieron cuenta de que los cuerpos habían sido decapitados y enterrados con la cabeza entre las piernas, lo que era una práctica común en la Edad Media para acabar con los supuestos vampiros.
Otro método que usaban para matar a toda aquella persona sospechosa de ser pariente de un nosferatu, como se conocen a los vampiros en Rumania, era colgarlos de una horca hasta que el cuerpo se pudriese y finalmente se separase de la cabeza
Según las creencias populares, enterrar al supuesto vampiro con la cabeza entre las piernas servía para evitar que se levantara de su tumba y regresara en busca de sangre al mundo de los vivos.

tumba de vampiros
ÉPOCA
Aún no se sabe cuándo fueron enterrados los cuerpos, pues los especialistas indicaron que no estaban acompañados de ninguna clase de posesión terrenal, por lo que ahora tienen la compleja tarea de determinar las fechas en que fallecieron.
“Es muy difícil precisar cuándo se llevaron a cabo estos entierros”, le dijo al periódico polaco Dziennik Zachodni el arqueólogo Jacek Pierzak, quien trabajó en el sitio.
Los restos ya fueron enviados a un laboratorio para ser analizados, pero las estimaciones iniciales apuntan al siglo XVI.
OTROS HALLAZGOS
El hallazgo de las llamadas tumbas de vampiros no es un fenómeno extraño en el este de Europa.
El año pasado, arqueólogos en Bulgaria hallaron dos esqueletos medievales atravesados por el pecho con dos varas de hierro, una costumbre pagana común en algunos pueblos hasta hace un siglo, para impedir que los muertos se convirtiesen en vampiros.
En ese país ya se han encontrado cerca de 100 “tumbas de vampiros”.
Según el arqueólogo Petar Balabanov, quien descubrió en 2004 seis esqueletos con clavos en un sitio en la ciudad de Debelt, en el este de Bulgaria, estos ritos paganos también se practicaban en Serbia y otros países balcánicos.


El fantasma de Wem

Un jubilado afirma que ha resuelto el misterio del fantasma de Wem, una fotografía tomada hace 15 años que supuestamente mostraba una niña sobre un infierno de llamas. Al parecer, la imagen de la joven se asemeja demasiado a la de otra niña que aparece en un postal de una calle de la misma ciudad. Hasta el momento esta fotografía era considera como una de las pruebas más convincentes sobre la existencia de fantasmas.
La famosa imagen fue tomada por un fotógrafo aficionado, Tony O’Rahilly, en el año 1995, durante el incendio que arrasó el ayuntamiento de Wem, en Shropshire (Reino Unido).
Según explica The Telegraph, O’Rahilly descubrió al revelar el carrete de fotos que había captado la imagen de una niña, vestida con ropas antiguas parada en mitad de las llamas. Sorprendido por lo que había descubierto, envió el negativo a la Asociación para el Estudio de los Fenómenos Extraños (ASSAP).
Sin signos de manipulación

caso wem
Tras un examen del experto en fotografía Vernon Harrison, ex presidente de la Real Sociedad Fotográfica, se llegó a la conclusión de que “el negativo es un sencillo trabajo en blanco y no muestra signos de haber sido manipulado”.
La imagen se dio por buena y las leyendas comenzaron a surgir en la localidad de Wem. Los vecinos de la zona afirmaban que el fantasma pertenecía a Jane Churm, una niña de 14 años que accidentalmente prendió fuego el Ayuntamiento en 1677.
La misma imagen en una postal de 1922
Después de 15 años creyendo en la veracidad de la famosa imagen, un jubilado de 77 años, Lear Brian, asegura que ha visto la misma imagen de la niña en una postal de la ciudad de 1922. “El vestido y el tocado parecen ser idénticos “, explica en el diario británico.
”Es interesante comparar las dos imágenes”, dice Brian, “yo estaba intrigado al comprobar la llamativa semejanza entre las dos niñas”.
“Todo depende de lo que la gente quiera creer”
La postal y la foto original del supuesto fantasma serán analizadas para comprobar si lo que dice Brian es cierto, todo “depende de la gente lo que ellos quieran creer. Ciertamente es un nuevo dato interesante en el misterio”, afirma Harrison.
De confirmarse la farsa, se terminaría con el misterio de una imagen considerada una de las pruebas más convincentes de la existencia de fantasmas y con una leyenda que atrae cientos de turistas a la localidad de Wem cada año.


Como nace un fantasma

Existe la creencia de que el alma está formada por tres partes: mental, emocional y espiritual. Las tres juntas conformarían lo que se denomina el cuerpo astral. Y en el momento de producirse el tránsito, el fallecimiento del ser humano, sucede lo inevitable: dichas tres partes se descomponen, el alma espiritual se desliga de las otras dos y vuelve a la dimensión luminosa de donde proceden las almas, quedando únicamente en la tierra el alma mental y el alma emocional.

fantasma-bosque

En base a esta creencia, pues, al quedar solas, estas dos `porciones’ del alma se vuelven inestables y es entonces cuando se convierten y dan origen a lo que denominamos un fantasma o un espectro; una entidad que está carente de un cuerpo físico y de una parte espiritual que le dé personalidad y guía. La parte mental de ese alma recuerda que le quedaron asuntos pendientes y se mantiene en este mundo hasta que verlos cumplidos y/o realizados, valiéndose para ello de personas perceptivas y comunicándose con los vivos de diversas formas. Esa parte mental recuerda su vida y algunas veces las vidas pasadas; puede moverse en el plano astral recopilando información y, como en esta dimensión no existen ni el tiempo ni el espacio, puede visualizar eventos a futuro… pero nada de todo ello le sirve, porque mientras más tiempo pasa en contacto con el plano terrenal -es decir, mientras más tiempo sigue `atada’ a este mundo- se desgasta más y sufre los estragos de su propia sensibilidad memorística y de la de su parte emocional, que aún continúa adherida a ella. A los fantasmas y espectros se les ayuda a descansar y a acelerar este proceso por el que atraviesan, cumpliendo con lo que no pudieron finalizar y escuchando los mensajes que quieren darnos.

fantasma-coche

Cuando la parte mental del alma ha terminado sus asuntos pendientes o ha visto sus demandas satisfechas se retira y parte hacia una dimensión superior, y deja sola en el plano terrestre al alma emocional. Esta última es un residuo o manifestación energética que ya no sabe para qué existe, dónde está o cómo llegó ahí, y ha perdido toda estabilidad y toda motivación mental o espiritual. Este tipo de fantasmas no tienen un propósito concreto ni definido; no recuerdan nada de su existencia anterior -ni siquiera si la tuvieron- y reaccionan según su estado de ánimo en cada momento y también según la vibración emocional que pueden captar o compartir en o entre la gente del entorno que los rodea o en el que se hallan. Son un tipo de fantasmas que podríamos denominar `descarriados’, sin rumbo ni objetivo ni tampoco motivación; dependiendo de su estado emocional pueden actuar de forma generosa y desprendida, o bien comportarse de manera malévola y dañina; en este último caso, estos residuos espectrales son capaces de causar toda clase de problemas a los seres vivos.

fantasma-hospital

Este tipo de fantasmas se adhieren a lugares y espacios que ellos conocieron en vida. No pueden alejarse demasiado de la ubicación escogida porque de alguna manera sienten que, si lo hicieran, podrían acabar desapareciendo o desintegrándose en la nada, ya que en el fondo sólo son una condensación de emociones; cualquier otro sitio que vean para ellos es desconocido, extraño y particularmente peligroso. No es extraño, pues, que se refugien en viviendas, casas antiguas o abandonadas, determinados parajes o lugares muy concretos; a veces al aire libre (parques, jardines…) pero casi siempre en construcciones físicas, que les hacen sentirse y mantenerse seguros del `mundo exterior’. Puede darse el caso que perciban incluso otras esencias emocionales y convivan con ellas como si convivieran con otras personas; pero incluso a esos niveles energéticos, estos `fantasmas emocionales’ (ya que, repetimos, nada más que eso son) pueden llegar a amedrentar a otras esencias más débiles.

Así es como una casa o una vivienda puede llegar a estar `encantada’ por varias de dichas entidades, se les llame fantasmas, espectros o espíritus. Por sí solos tales espíritus son débiles, pero al mismo tiempo son los más arraigados a la tierra; se mantienen anclados por la atracción de las personas vivas. Atados emocionalmente a los demás por lazos de amor u odio, por recuerdos nostálgicos o por cualquier otra emoción, en realidad somos los vivos quienes mantenemos a estos fantasmas aferrados al mundo físico.

fantasma-escalera

Aunque las citadas no son las únicas formas o tipos de fantasmas. Los hay también que son manifestaciones psíquicas de nuestra propia mente: deseos, ansiedades y miedos que se desarrollan en áreas de nuestra mente que conscientemente no podemos controlar y que en algunos casos pueden incluso llegar a dominarnos.


Porque se aparecen los fantasmas

Es una noche cualquiera de julio de 1830, y nos encontramos en Londres. De repente, la policía recibe un aviso: 2.000 personas descontroladas habían acudido a la casa de un clérigo muerto en el barrio de Bermondsey que se decía estaba encantada y era necesaria la intervención de todo un cuerpo de policía entero, que para entonces ya estaba harto de las falsas alarmas que durante la época previctoriana saltaban con especial frecuencia. Esta es solo una más de los cientos de historias que se recogen en A Natural History of Ghosts. 500 Years of Hunting for Proof (Penguin Books), que se publicará este uno de noviembre, coincidiendo con Halloween y en el que el investigador Roger Clarke ha intentado trazar una historia de la parapsicología durante el último medio milenio, con el objetivo principal de averiguar qué es eso que nos hace ver fantasmas. En especial, porque en su país natal un tercio de sus habitantes afirman seguir creyendo en los visitantes del más allá, y 30% de los habitantes de Gales, Yorkshire y otras zonas de la isla británica afirman haber tenido algún encuentro paranormal.

NIÑA-FANTASMA
Periodista de publicaciones británicas como The Observer o Sunday Times, Clarke afirma haberse criado “en lugares considerados como casas encantadas” y haber estudiado el tema a fondo desde su adolescencia, cuando comenzó a escribir relatos paranormales en las páginas de las recopilaciones de Robert Aickman The Fontana Book of Great Ghost Stories, aunque él mismo nunca haya sido testigo de este tipo de apariciones. Es más, el autor, el miembro más joven en formar parte de la Ghost Society, asegura que, por primera vez en la historia, después de tantos años de empeño por explicar lo en apariencia inexplicable, nos encontramos cada vez más cerca de encontrar la explicación final a este tipo de acontecimientos, gracias entre otras cosas a los avances de la neurociencia.
Gran parte de las historias relatadas por Clarke sugieren, precisamente, el carácter meramente cultural y contextual de las apariciones. Por ejemplo, señala, sus compatriotas ingleses ven muchos más fantasmas que los franceses, y no porque los espectros sean oriundos del país británico, sino porque los franceses apenas creen en ellos. Algo que también se traslada a las distintas ramificaciones de la Iglesia cristiana: entre la población católica, las experiencias fantasmales son mucho más frecuentes que entre la protestante, ya que los primeros consideran que pueden ser ánimas escapadas del purgatorio, algo que no coincide con la perspectiva protestante.
Los orígenes de la fantasmagoría
En los últimos años se han realizado determinados experimentos que intentan averiguar en qué condiciones estamos más predispuestos a visualizar figuras de otro mundo, y tal y como recoge Clarke en su obra, señalan en direcciones muy claras: cuando nuestra percepción está alterada, como cuando somos víctimas de infrasonidos –como demuestra un estudio realizado por la propia NASA– o de drogas alucinógenas. “Sabemos que estamos más inclinados a ver un fantasma cuando estamos dormitando en la cama, cuando acaba de morir algún familiar cercano, cuando tenemos alguna clase de daño cerebral o cuando se toman sustancias que interfieren con nuestros niveles de dopamina, como la cocaína”, señala el autor en las páginas del medio del que es colaborador, The Sunday Times.
A ello hay que añadirle la influencia que tienen otro tipo de fenómenos puramente físicos –y que, curiosamente, ya se sugerían en la adaptación cinematográfica de Otra vuelta de tuerca de Henry James que realizó Jack Clayton a comienzos de los años sesenta–, como son la acción de las manchas solares, si nos encontramos en zonas saturadas de electrostática o si se sufren ultrasonidos, que pueden causar la aparición de sombras en nuestra visión periférica y cosquilleos en nuestra nuca, dos señales que pueden ser fácilmente confundidas con la acuciante presencia de un espectro juguetón. En concreto, es la zona temporoparietal del cerebro (relacionada con nuestro sentido de la orientación) la que una vez estimulada, genera esta sensación de que tenemos a alguien al lado.

Imágenes-de-fantasmas3[1]
Fantasmas para adinerados
Clarke identifica hasta nueve clases diferentes de apariciones fantasmales, pertenecientes a tradiciones y culturas muy distintas. Como cualquier aficionado a lo parapsicológico sabe, aunque creamos en la veracidad de toda esa gran cantidad de instantáneas tomadas de hechos paranormales, hay un detalle que poca discusión admite: que los espectros apenas se parecen en sí, y en ocasiones, adoptan formas completamente opuestas, de la cara flotante y espectral a la figura que se asoma tras el cristal pasando por los fantasmas que no parecen más que una cortina extrañamente doblada.
Entre estos modelos, destacan los elementales, que están conectados con las zonas donde se realizaban entierros tradicionales, y que por ejemplo son altamente frecuentes en zonas como Escocia; los célebres poltergeists, caracterizados por su violencia y que generalmente suelen ver niños y adolescentes (y que Nandon Fodor identificó con la furia o la sexualidad reprimidas); o los llamados “fantasmas vivos”, que es la presencia en nuestra habitación de personas que sabemos que no han muerto, y que han sido utilizados con frecuencia por los detractores de las creencias paranormales para señalar lo poderosa que es nuestra imaginación cuando se trata de generar imágenes realistas. También se encuentran en la lista los fantasmas tradicionales, las manifestaciones mentales, las apariciones en los dormitorios (propias de época de guerra, señala el autor), los viajes mentales en el tiempo, los objetos que se mueven y los fantasmas animales, por lo general, gatos y perros especialmente queridos por los que los visualizan.
Otro de los detalles que más llaman la atención en el libro de Clarke es la demografía que generalmente ha existido entre estos visionarios del más allá. Por ejemplo, que sólo los más ricos y los más pobres veían fantasmas, y raramente la clase media lo hacía. ¿La razón? De una lógica aplastante: dado que las mansiones y otras viviendas de tamaño mastodóntico donde más frecuentes son los avistamientos de ectoplasmas y ruidos raros (ya que la propia arquitectura del edificio lo favorece) sólo se encontraban al alcance de los más adinerados, estaban más inclinados a vivir estas experiencias, a lo que había que añadir la tradicional fascinación de las clases altas hacia el ocultismo, especialmente durante el siglo XIX. ¿Y las clases bajas, qué ocurre con ellas? Pues que eran las que se convertían en sirvientes de los más ricos, y por lo tanto, compartían en esas grandes mansiones las visiones del otro lado. Por último, Clarke señala que en las épocas de crisis como la que vivimos nos encontramos más inclinados a ver espectros, ya que la inseguridad nos hace sentir que estamos a merced de fuerzas que no podemos controlar, como los fantasmas o la especulación bursátil.
Los fantasmas también evolucionan
Clarke también señala que la forma en que percibimos a nuestros compañeros los espectros está determinada en un alto grado por la cultura de cada momento. Por ejemplo, recuerda que hasta la aparición del teléfono y el telégrafo, nadie creía que la comunicación telepática fuese posible, lo cual demuestra que nuestra visión de lo paranormal va simplemente un paso por delante de nuestra tecnología. Precisamente, la gran época del ocultismo y la magia negra –finales del siglo XIX– coincide con la era de la revolución tecnológica y el descubrimiento de la electricidad y el cinematógrafo, un arte especialmente relacionado con lo fantasmagórico: la sala oscura, las sombras que se mueven y las presencias de otro tiempo y otro lugar que se traen al presente.
Uno de los protagonistas principales del libro de Clarke es Harry Price, una de las figuras relacionadas con lo paranormal más célebres del siglo XX, de innegable parecido con todo un Bela Lugosi y gustos filonazis, y que llegó a retransmitir desde la BBC una incursión en una “casa encantada” o a fotografiar un ladrillo flotante que, más tarde, se descubriría que efectivamente se encontraba en el aire porque había sido lanzado por un ayudante de cámara. Fue, asimismo, el hombre que pronunció la célebre sentencia que decía que “la gente no quiere la verdad, quiere la mentira”, y que ha sido repetidamente utilizada para recordarnos por qué, milenios más tarde, nos siguen atrayendo las fantasías de lo paranormal.

fantasma del coche

Aqui os dejamos con un fantastico documental del gran Gimenez del Oso

EL DOCUMENTAL INTEGRO CUENTA DE 5 PARTES

http://www.youtube.com/watch?v=Th6i7iFxaLM

http://www.youtube.com/watch?v=jCmCafGinew

http://www.youtube.com/watch?v=2Imp9wH_-3o

http://www.youtube.com/watch?v=JS_BQh0OZ4U

http://www.youtube.com/watch?v=cpKd0QoNsw4


Codex Gigas, los enigmas de la Biblia de Satanás

El código del diablo
Existen muchos manuscritos medievales que ha día de hoy, y tras numerosos estudios, continúan siendo un verdadero enigma para muchos. Sus contenidos, sus ilustraciones y su historia son sinónimo de misterio. Hablamos hoy del más grande de todos ellos, el conocido como Codex Gigas, “libro grande en latín”, también conocido como “código o biblia del diablo”.

Devil's BibleNGCUS  - Ep Code: 3619

Características del manuscrito:
Lo de “libro grande” es un título de lo más acertado, ya que el Codex está considerado como el manuscrito más grande conservado de la época. Sus dimensiones son impresionantes; 92 x 50,5 x 22cm. Contiene 624 páginas iluminadas con tintas roja, azul, amarilla, verde y pan de oro. Entre los textos variados se incluyen un buen número de ilustraciones recreadas con tremenda maestría. Su peso, nada menos que 75 kg.

Se encuentra en un estado de conservación excelente y conserva la unidad estelística con la que fue creado. De su interior faltan algunas páginas, que en algún momento de la historia fueron arrancadas, ignorando el contenido que pudieran tener.

Sinar multishot - 16 skott

El enorme tamaño está en consonancia con el de las Biblias que se manufacturaban en Europa en los siglos XI y XII, con su tamaño, los papas reformistas pretendían poner de manifiesto la importancia de los sagrados textos.

A menudo, estas valiosas Biblias o manuscritos eran regaladas a las iglesias o monasterios por sus poderosos mecenas como medio para indicar su condición, o bien eran regalos de obispos que querían defender su poder y hacer hincapié en la importancia de la fe en tiempos difíciles. Su enorme tamaño los reducía a uso de atril, posiblemente para uso en el refectorio monacal para las lecturas a la hora de comer o en el prebisterio de la iglesia para los servicios del día. No están considerados como libros litúrgicos, pero si que podrían ser complementarios.

El Codex Gigas se podría considerar como el último gran manuscrito de estas características, ya que en las fechas en las que fue creado comenzaban a aparecer en París las Biblias de pequeño formato y un solo volumen, que acabarían por resultar bastante más prácticas que estos gigantescos pliegos.

demonio_codex_gigas

Origen del Codex Gigas:
El manuscrito llamó la atención de todo aquel que conocía su existencia desde el primer día en que fue expuesto. La ilustración del Diablo entronizado en una de sus páginas fue lo que le valió el famoso apodo de Biblia del Diablo.

En la época medieval el manuscrito figuraba entre las maravillas del mundo y se le atribuía un enorme valor material. La autoría del pliego se le otorga al monje Herman el Recluso del monasterio de Podlažice, aunque este es un dato bastante confuso y en realidad no se sabe a ciencia cierta quien escribió e ilustró sus pergaminos.

biblia_del_diablo

Una nota en el interior de la portada, de finales del siglo XIII, apunta a que ciertamente, el manuscrito fue creado en el monasterio benedictino de Podlažice. Más tarde, éste monasterio que pasaba por dificultades económicas, empeñaría el manuscrito al monasterio cisterniense de Sedlec. Más tarde, sería comprado de nuevo por los benedictinos, pero esta vez en el monasterio de Břevnov, financiando la compra el arzobispo de Praga, por encontrarla ajustada a derecho a apropiada para el tesoro de su orden. En todos los casos, el manuscrito siempre se encontró en sus orígenes dentro de la provincia de Bohemia, en la República Checa.

Allí estuvo hasta que en 1594, Rodolfo II, gran amante de cualquier obra enigmática, transfirió la obra a su colección personal en el castillo de Praga. Medio siglo más tarde, tras la Guerra de los Treinta Años, el castillo fue expoliado por el ejército sueco y el libro, junto a muchos otros tesoros, pasaron a formar parte de la colección de la Reina Cristina de Suecia. Desde entonces se encuentra en ese país, primero en la biblioteca real y más tarde, desde 1877, en la biblioteca nacional de Suecia, en Estocolmo.

Durante el paso de los siglos, y muestra de la atracción que ejercía el manuscrito, muchos incluyeron en él sus firmas, como los típicos “Yo estuve aquí”, de los baños públicos. Se encuentran inscripciones de los siglos 16 y 17, en incluso se pueden encontrar los nombres de Josef Pečirka y Beda Dudik, dos estudiosos checos pioneros en el estudio científico del manuscrito.

bibliadeldiablo31
Contenidos del Codex Gigas:
Su contenido, sin duda, es lo que hace de este manuscrito un volumen especial, único y enigmático, alejándolo de las biblias típicas manuscritas de la época.

El Codex incluye, entre otros muchos temas:

El Antiguo y Nuevo Testamento.

Traducciones latinas de Flavio Josefo, Antiquitates Iudaicae y De Bello y ss Iudaico, trabajos sobre la historia de los Judios.

Las etimologías enciclopédicas de Sevilla, en veinte libros, de Isidoro.

467689774_0836f91ced

Ocho libros médicos. Los primeros cinco de origen griego o bizantino, que bajo el título de Ars medicinae fueron lectura obligatoria para estudiantes de medicina en el sur de Italia a partir del siglo XII. Al final estos libros se convirtieron en textos de medicina en toda la Europa medieval.

Los otros tres tratados médicos se dedican a la medicina práctica y fueron escritos por Constantino el Africano, que fue monje benedictino sobre la mitad del siglo XI en Monte Cassino, suponiéndose traducciones de éste de otra serie de escritos médicos árabes.

Tras el final del Nuevo Testamento se encuentran sus famosas ilustraciones, una de la Jerusalén celestial y, enfrente, la del famoso diablo.

En páginas siguientes se encuentra una confesión de los pecados y una serie de conjuros escritos en gran formato.

La Crónica de Bohemia, escrita por Cosmas de Praga.

La Regla de San Benito.

Calendarios.

Listas de nombres, presumiblemente de los miembros o benefactores de la comunidad monástica local.

Santoral y Esquelas.

Todo esto, mezclado con textos cortos de antiguas historias, curas medicinales y encantamientos mágicos. Un peculiar puzle que recogió en su día los textos más importantes en varias materias, junto con fechas y nombres, para convertir el manuscrito en un ejemplar único.

biblia_de_satan1
La leyenda de la Biblia del Diablo:
A parte de la ilustración antes mencionada de Satanás en una de sus páginas, la verdadera leyenda que siempre ha acompañado al manuscrito cuenta que el supuesto monje Benedictino al que se le atribuye la obra, fue condenado a ser emparedado vivo por un grave crimen y, para que la pena le fuera condonada, el monje propuso crear una obra monumental y única que todos alabarían y que llenaría de honores al monasterio y, si eso fuera poco, la ciclópea obra sería escrita por él en tan solo una noche.

Los monjes permitieron al atrevido escriba llevar a cabo su imposible tarea que, a la mañana siguiente, presentó su gigantesco libro acabado y reluciente.

Nadie podía creer que tan magna tarea hubiese podido ser realizada en tan corto periodo de tiempo y no se tardó en rumorear que el joven monje, para cumplir su promesa, había solicitado la ayuda del mismísimo Satanás, y que fue éste y no el escriba el que escribió todos y cada uno de los caracteres del manuscrito.

Mito y leyendas, lo cierto es que el Codex Gigas ha conservado su poder de atracción hasta día de hoy. De un precio incalculable, ha sido codiciado por muchos y los intentos de robo se han repetido a lo largo de la historia. Temor y obsesión, quien sabe si con algún mensaje oculto o sobrenatural que todavía permanece allí, esperando a que algún avezado lector se atreva a descifrar las auténticas palabras del Diablo.


el fantasma más famoso de la historia: “La Dama de Marron”

¿Quién no ha visto alguna vez la famosa fotografía de ‘La Dama de Marrón’? En la imagen se puede ver un espectro que parece flotar sobre una escalera.

1014442_355669944535351_2076863243_n

La foto se hizo el 19 de septiembre de 1936 en la mansión Raynham Hall, en el condado de Norfolk (Inglaterra). Se trataba de un reportaje fotográfico de la mano de los fotógrafos Indre Shira y Provand para la revista Country Live. Aunque antiguas leyendas hablaban de los fantasmas que habitaban por las paredes de la mansión, los fotógrafos se limitaban a bromear sobre el asunto y no pusieron interés en comprobar si las leyendas eran ciertas.

¡Allí hay algo!

Hacia las 16h00, se encontraban ambos terminando la ronda fotográfica de los pisos superiores, fijándose en la emblemática y majestuosa escalera de roble que unía la planta baja a la planta noble. El Capitán Provand se preparaba para hacer la foto con la cámara junto con Indra Shira, sosteniendo éste el flash con el brazo alzado, en el último escalón inferior del tramo. De pronto, Shira se sobresaltó:

1012779_355669981202014_59297625_n

-¡Dios mío! Provand…. ¡allí hay algo!

Provand no lo entendió y pensó que hablaba de la belleza de aquella escalera y, haciendo caso omiso a la advertencia, colocó el ángulo de tiro listo para el disparo.
Shira afirmaría posteriormente haber visto una forma etérea bajar por aquella suntuosa escalera de roble, dirigiéndose hacia ellos; pensó, de buenas a primeras, que se debía tratar de alguna broma pesada, pero aquello no podía ser, teniendo en cuenta el inmenso respeto que se tenía a la leyenda de los fantasmas de Raynham Hall.

Aseguraría que aquella forma etérea flotaba a escasos centímetros de los escalones y que se dirigió hacia ellos, convenciéndose de que aquello no podía ser otra cosa que un espíritu…
Por reflejo profesional, Shira apretó el obturador del flash cuando aquel espíritu flotante estaba a mitad de camino de ellos, y luego le entró la risa nerviosa. Provand sacó la cabeza de debajo del manto de la cámara para mirar a su alrededor, y se extrañó de que Shira hubiese disparado el flash sin esperar a su señal. Provand no había visto nada de nada en el objetivo de la cámara… nada más que la escalera.
-¡No lo creerás, Provand, pero en la cámara tienes la fotografía del fantasma de Raynham Hall! espetó Shira, sin dejar de reirse nerviosamente.

Provand se convenció que su socio había momentáneamente perdido la cabeza por culpa del silencio y del lúgubre ambiente del caserón. Pero una vez en el coche y de vuelta a Londres, Shira le apostó cinco libras de que, cuando se revelase la foto, no solo se vería la escalera.
Para acabar con la tontería de su socio, Provand no esperó al día siguiente para ir al laboratorio. Decidieron ambos abrir las oficinas, aún pasada la hora del cierre, y revelar las placas para así dar por terminada la apuesta y embolsarse las 5 libras de Shira.

1013136_355670014535344_389648796_n

Shira buscó a una tercera persona, un testigo presencial para que viera con sus propios ojos la evolución del revelado. Echaron mano de un contable que, en ese momento, iba a marcharse; mediante un par de libras e insistentes ruegos, el contable aceptó el papel de testigo y contempló cómo la placa era colocada en la solución fijadora directamente desde la cámara.

El contable en cuestión aseguraría posteriormente: “Si no hubiese visto toda la operación desde un principio, jamás lo hubiera creído”

Ante los asombrados ojos de los tres hombres, fue apareciendo lentamente la escalera de Raynham Hall y… en la misma fotografía, una figura alta, etérea de una mujer vestida con ropas blancas y largas, sin facciones discernibles, aunque se podía apreciar que era una fémina de unos treinta años. Sus ropajes parecían ser un manto nupcial y una especie de capucha en la cabeza.

No era un fraude

La famosa fotografía, junto con la narración de los hechos protagonizados por Shira y Provand, fue publicada el 6 de diciembre de 1936 en el “Country Life”, y poco después en la revista norteamericana “Reader’s Digest”, no sin antes ser debidamente examinada por expertos, quienes aseguraron que la fotografía no había sido manipulada y que, por tanto, no se trataba de un fraude.
El espectro que pudieron observar los fotógrafos presuntamente correspondería a la señora Dorothy Walpole, hermana de sir Robert Walpole, considerado primer ministro de Inglaterra, que nació en 1686 y falleció en 1726.

Tras la muerte de Dorothy comenzaron a sucederse incidentes de naturaleza inexplicable en la mansión inglesa. Dueño y empleados de la villa, como el señor Tosland, Loftus o Harway, vivieron aterrados ante las apariciones de una joven.

Pero, ¿Por qué Dorothy Walpole se manifiesta una y otra vez como si quisiera decir algo?

945062_355669957868683_732112270_n

Una vida llena de contratiempos

Hermana del no menos célebre Primer Ministro Sir Robert Walpole, 1er Conde de Orford y señor de Houghton Hall, en Norfolk. En su época fue, desde luego, muy conocida por su extraordinaria belleza y con qué arte sabía sacarle partido para llegar a sus fines; también se tenía muy en cuenta su total desprecio por las convenciones sociales, las reglas del buen gusto y del fingimiento.

Huérfana a temprana edad, pasó a los cuidados de su hermano mayor, Sir Robert Walpole. Pero la convivencia causó escándalo entre la buena sociedad británica cuando, gracias a rumores malintencionados, se dejó creer que existía algo más que amor fraternal entre Robert y Dorothy. La cuñada, Catherine Shorter, no tardó en poner de patitas en la calle a la indeseable hermana de su marido, creyéndola capaz de incesto, y cortando así de raíz las maledicencias.

Fue a parar a la casa de los ricos y espléndidos Marqueses de Wharton, gente cercana a los Walpole desde hacía muchos años. Allí conoció al apuesto, guapo y derrochador heredero Lord Philip Wharton con quien mantuvo una relación y se separaron repentinamente cuando la marquesa, enterada del cancaneo que se estaba montando a sus espaldas, expulsó a la desvergonzada Dolly.

Durante un tiempo, la bella Dolly hizo luz de gas y se desvaneció del escenario mundano hasta que aquella penosa historia dejó de interesar, de escandalizar… Y volvió a brillar nuevamente en los salones, provocando admiración y suspiros de deseo entre los caballeros, y no pocos recelos entre las damas.

Entre las relaciones políticas de su hermano, Dolly había conocido con anterioridad al que sería Lord Charles Townshend, 2º Vizconde Townshend y 4º Baronet Townshend de Raynham, rico terrateniente y distinguido miembro del Gobierno Whig. Éste se había enamorado de ella tiempo atrás y pretendido casarse con ella pero, por razones ajenas a su voluntad, se había visto forzado a contraer un ventajoso matrimonio con Lady Elizabeth Pelham.

Lord Townshend pertenecía a una vieja familia terrateniente del condado de Norfolk, como los Walpole. Tras la muerte de su padre en 1687, Sir Horatio Townshend se había hecho cargo de la considerable herencia familiar, entre la cual destacaba la finca y mansión de Raynham Hall.

1005154_355669954535350_1471996252_n

Dolly recibe la propuesta de Lord Townshend, su antiguo pretendiente, de trasladarse a su casa y convivir con su esposa y cinco hijos. Sin dudarlo ni un momento, y aprovechando la ocasión, Dolly acepta encantada.

Casualidad o no, Lady Townshend fallece al poco tiempo de acoger a Lady Walpole en su casa y el víudo y Dolly pueden entonces dar rienda suelta a sus pasiones sin temor a un nuevo escándalo y, tras un tiempo prudencial de luto, Charles contrae nuevamente matrimonio con su amada, tras obtener el beneplácito de Sir Robert Walpole, demasiado feliz de deshacerse de una hermana tan turbulenta.

Sea como fuere, la hermosa Dolly “rompehogares”, sentaba definitivamente la cabeza para convertirse en la honorable Lady Dorothy Townshend, esposa de un ministro del Gobierno Británico y miembro de la Cámara de los Lores. Y, al paso de los años, la nueva señora de Raynham Hall fue cayendo encinta y pariendo siete retoños que se sumaban a los cinco del anterior matrimonio de Charles.

Pero la pasión inicial y el buen entendimiento de la pareja dejaron paso a la desconfianza, al recelo y a los celos de Lord Townshend. Se enteró, por medio de otras “buenas” personas, del antiguo idilio de su esposa con Lord Philip Wharton y de sus coqueteos de salón, cosa que le sacó de sus casillas. Indignado por las ligerezas de su esposa, mandó encerrarla en la alta torre del ala Sur de Raynham Hall, separándola de sus hijos y del resto del mundo.

Se supo que, a la larga, la confinó en la extraña torre durante más de diez años, sin ver la luz del sol, aunque este dato entra en conflicto con 6 de los nacimientos de sus hijos.

Extraña muerte de Lady Dorothy

En 1726, se notificó curiosamente la repentina muerte de Lady Dorothy Townshend, como desenlace final de la viruela. Se procedió a su entierro sin más, en medio de la mayor discreción, lo que alentó a que se hablase por lo bajini de tan misteriosa defunción entre damas y caballeros de la alta sociedad londinense.

A raíz de su muerte, los rumores, dires y diretes se dispararon, helando la sangre de los tertulianos. Unos decían que había contraído la viruela, enfermedad generalmente letal por entonces; los más osados, airearon las desavenencias de Lord y Lady Townshend, y hubo hasta un deslenguado sirviente de Raynham Hall quien aseguró “haber visto como a la señora la empujaban desde lo alto de la escalera de la mansión, rompiéndose el cuello…”

La leyenda estaba servida, profusamente alimentada por todo tipo de rumores escabrosos. Las sospechas recayeron, naturalmente, sobre Lord Charles Townshend, viudo por segunda vez.

1044124_355669994535346_2038263980_n

Comienzan las apariciones de ‘Dolly’

Un corto espacio de tiempo después de que Lady Dorothy Townshend falleciera en extrañas y nada aclaradas circunstancias, su espíritu se manifestó de forma contínua ante los ocupantes de Raynham Hall, tanto delante de la que fue su familia como delante de la domesticidad de la casa. La servidumbre fue la primera en reconocerla vagando por las estancias de la mansión; para ellos, el espíritu de Lady Townshend estaba presente. La única diferencia era que la aparición se manifestaba enfundada en un amplio vestido de brocado pardo, con el semblante lívido, propio de una muerta, y con las cuencas de los ojos vacías, del que salían dos llameantes destellos rojos que aterrorizaban al más valiente.

Dada la frecuencia de las apariciones de la “Dama Marrón”, con risotadas diabólicas y sollozos que helaban la sangre de sus descendientes, criados e invitados, los Townshend abandonaron prontamente Raynham Hall, confiando la gerencia de la finca y el mantenimiento de la casa solariega a una institución estatal que se ocupaba de esos menesteres desde el reinado de Elizabeth I.

Estalla la moda espiritista

Después de la muerte del marido de Dolly, la mansión fue desocupada hasta finales del siglo XVIII y principios del XIX. Por entonces, empezaba la delirante moda del espiritismo, surgida de EE.UU.

Dos caballeros con probados poderes psíquicos, propusieron al entonces Marqués de Townshend contactar con el espíritu de Lady Dorothy. Con el beneplácito del propietario, se pasaron dos noches seguidas invocando al fantasma desde el salón particular en el que ella, en vida, utilizaba cotidianamente para tomar el té. Los intentos fueron, aparentemente, vanos.

A la tercera noche, comenzaron a escucharse ligeros lamentos y sollozos; luego unas carcajadas nerviosas. Poco después, se materializó el fantasma vestido de brocado pardo, atravesando la puerta de la estancia como si fuera de aire. Uno de los mediums, Bill Stacey, decidió colocarse en el camino del espectro y éste, como si no existiera, le atravesó causándole un tremendo colapso. Stacey se desplomó inconsciente y frío como el mármol. Un médico tuvo que atenderle de inmediato, diagnosticando hipotermia por “súbito enfriamiento de músculos y huesos por causas desconocidas”.

Tras ese encontronazo que casi mata al médium, Raynham Hall quedó vacío y desocupado, por miedo a que se reprodujera tan fatal incidente. Solo unos pocos guardianes custodiaban nerviosamente la mansión, haciendo las rondas por sus interminables pasillos y estancias, con el corazón en un puño.

…Y continúan las apariciones

Pocos años después, el Príncipe Jorge de Gales, regente en nombre de su padre demente Jorge III, de paso por el condado de Norfolk, tuvo la extraña idea de alojarse en Raynham Hall.

Pasó la noche en el dormitorio de estado, pero se despertó a mitad noche y vio a una mujer morena que le observaba desde la cabecera de la cama, al lado suyo. La mujer estaba pálida como la muerte. El Principe Jorge se asustó de tal modo, que exigió marcharse absolutamente de inmediato, que no aguantaría ni una hora más en esa casa maldita.

Después de este segundo incidente, Raynham Hall volvió a sumirse en el silencio, inhabitada y fría.

Años más tarde, otro visitante de la casa, el coronel Loftus, contó haber encontrado al fantasma dos veces en la Navidad de 1835. La primera noche, vio al fantasma de pie en un pasillo cerca de la habitación de la señora Townshend. Trató de seguirla, pero conforme se acercó a ella, el fantasma desapareció. La noche siguiente volvío a aparecérsele, esta vez sobre la escalera. El fantasma portaba una lámpara. Esta vez no se acercó, pero sí hizo un bosquejo de ella para que los demás invitados de la casa pudieran verla.

1012168_355669987868680_254091522_n

Ese mismo año, los marqueses organizaron una fiesta por todo lo alto, con baile incluído; se cursaron invitaciones a terratenientes vecinos y a otras amistades londinenses, para que acudiesen. Desgraciadamente para los Townshend, la “Dama Marrón” no faltó a la cita y les aguó la fiesta apareciendo delante de un centenar de personas allí reunidas.

Aterrorizados, muchos de ellos afirmarían posteriormente que el fantasma de “La Dama Marrón” era perfectamente visible en todos sus rasgos y que la misma tenía los cuencos oculares vacíos; llegaron incluso a identificarla con el retrato de Lady Dorothy Walpole-Townshend, que se hallaba colgado en el salón de retratos de la primera planta.

El próximo encuentro ocurrió poco después. El capitán Frederick Marryat y sus dos sobrinos encontraron el fantasma en el pasillo y esta vez también portaba una lámpara. Marryat proclamó que el fantasma le había sonreído de un modo diabólico. Asustado, cogió su pistola y le disparó, pero su bala pegó en la pared, no atravesó a nada. La bala, proclamó, pasó directamente por la entidad sin hacerle nada.

El gran marino y escritor que era Marryat, nunca volvió a pisar Raynham Hall. Años después, publicaría una novela gótica sobre espíritus y fantasmas, reconociendo en su prólogo que estaba equivocado en su concepción del mundo que nos esperaba tras la muerte física.

El cambio de marrón a blanco

Fue en noviembre de 1926, cuando el fantasma de Dolly se le apareció al último descendiente vivo de la familia Townshend: su tataranieto Lord Bruce Townshend, que tan solo tenía 10 años.

Éste afirmaría que había “conversado con la dama de blanco y que ella se mostró amable y lisonjera”. Era, desde luego, la primera referencia positiva al cambio de color de indumentaria de Dolly y a su actitud totalmente opuesta al carácter mundano de Lady Dorothy Townshend.

De 1849 a 1926, pasaron nada menos que 77 años exactamente, y según el testimonio de Bruce Townshend, Dolly ya era una dama blanca de trato afable y sonriente; muy lejos de aquella infernal aparición demoníaca de ojos llameantes y carcajadas de ultratumba de un siglo atrás. Eso era una señal inequívoca de que el espectro había ascendido a un plano espiritual superior.

Según los expertos en parapsicología, ese paulatino “destiñe” del vestido de la dama, responde a la natural evolución espiritual del espectro de Dolly en el otro plano existencial paralelo al nuestro. Se refiere, sobretodo, al progresivo desapego de la difunta del plano material, al que pertenecía en vida, para ascender a un plano de espiritualidad superior. Esto es, cuanto más oscuro el ropaje, más apego al plano material, y cuanto más claro, más elevación y desapego por lo terrenal.

Se cree que, en el momento de su muerte, Dolly llevaba el famoso vestido de brocado pardo y que éste, al paso de sus sucesivas apariciones, fue decolorándose progresivamente en toda una gama de grises hasta alcanzar el blanco, señal de perfección.

La célebre fotografía de 1936, nos muestra entonces a un espectro blanco de aspecto levemente ceniciento aún, inequívoca señal de su proceso de “limpieza” espiritual.

La incógnita del siglo XX era ¿por qué Dolly seguía paseándose por la mansión, si según las teorías modernas, su espíritu ya ha alcanzado el último escalafón en el plano astral?

Y es que Dolly no es el único fantasma que habita entre los muros de Raynham Hall. Se han visto a los espectros de dos niños con un cocker spaniel corretear por los pasillos de la mansión. También suele aparecer el famoso Duque de Monmouth, hijo natural del rey Carlos II de Inglaterra, seguido por su fiel perro de lanas, por las estancias del caserón…